Matagi

Japón, 2019

Los matagi son cazadores tradicionales que viven en pequeños pueblos y aldeas en los altiplanos del norte de Honshu, la isla principal de Japón. Desde sus orígenes, a mediados del siglo XVI, han sobrevivido gracias al autoconsumo y la venta de carne, pieles y otros productos derivados de la caza. Su principal presa es el oso negro japonés, una subespecie catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

No obstante, los matagi nunca afrontan la cacería como una actividad lúdica o deportiva. Únicamente capturan lo necesario para la venta regulada y el autoconsumo, o con la finalidad de proteger asentamientos rurales y agrícolas de los animales salvajes. Aunque han evolucionado en varios aspectos, aún conservan muchos ideales y creencias heredados de sus antepasados. Estas comunidades reconocen la naturaleza como una presencia consciente que los sustenta, pero que espera una conducta responsable a cambio. Los matagi creen que pueden cazar porque la diosa de la montaña (Yama-no-Kami) se lo permite, y por tanto, la caza se lleva a cabo con un sentido de máxima reverencia y respeto por el equilibrio natural. 

Cazadores en peligro de extinción

A raíz de los incidentes de Fukushima en 2011 el Estado prohibió a muchas comunidades matagi comercializar la carne de oso, mayoritariamente en las prefecturas de Gunma, Tochigi y la propia Fukushima, debido al alto riesgo de que ésta estuviera intoxicada por la radiación. Recientemente las autoridades niponas levantaron el veto, y los matagi han podido retomar la que ha sido su principal actividad económica durante siglos.

No obstante, en el contexto de un Japón altamente globalizado, industrializado y metropolizado en pleno siglo XXI, los matagi se enfrentan a una más que probable extinción de su herencia cultural. El envejecimiento global de la población japonesa, las limitaciones legales y normativas con respecto a la caza y el apego a unos valores que ya no germinan entre las generaciones más jóvenes –quienes migran masivamente del entorno rural a la urbe –, son algunos de los motivos que dejan a estos cazadores sin muchas esperanzas de preservar su legado. 

La tradición reza que la diosa de la montaña recela del resto de mujeres y por ello les veta el acceso a sus dominios. Sin embargo, la necesidad de un cambio social se ha impuesto a las convicciones religiosas y, frente al desinterés de los hombres jóvenes, han surgido recientemente los primeros casos de mujeres matagi, aceptadas e instruidas como cazadoras. Mujeres que –como sucede actualmente a escala mundial y en todos los estratos de la sociedad– reivindican una posición de igualdad en todos los campos.

National Geographic Explorers

Entre los años 2017 y 2019, uno de nuestros equipos viajó en dos ocasiones a las provincias de Akita y Yamagata, al norte de Honshū, la isla principal de Japón. Allí tuvieron el privilegio de ser los primeros documentalistas de fuera del país nipón en retratar la vida de los cazadores matagi, concretamente la de los grupos establecidos en Oguni y Animatagi.

Durante el primer viaje, nuestros documentalistas fueron testigos del inicio de un proceso de transformación en la comunidad a raíz de un cambio sin precedentes en sus códigos y tradiciones: la incorporación de la primera mujer cazadora después de cinco siglos de historia. En 2018, la Sociedad National Geographic nos concede una de sus prestigiosas becas de investigación y exploración para ampliar el proyecto, facilitándonos así el regreso en 2019 para poder profundizar en su historia y comprender mejor la evolución de la comunidad.

Regreso a Japón

El reportaje ha sido publicado en distintos medios nacionales e internacionales, entre los cuales destaca su aparición en la revista National Geographic —en sus ediciones de España y Portugal— en enero de 2021. La combinación de diseño, texto y fotografías le valió una nominación como "Best Edit", un reconocimiento que otorga la prestigiosa revista entre todas sus ediciones internacionales.

Entre los galardones obtenidos cabe destacar el Banff Mountain Photo Essay Award 2019 (Canadá) y el Premio de Periodismo y Comunicación 2021 otorgado por INJUVE (España).

El proyecto ha despertado un gran interés por parte de las embajadas de España (Tokio) y Japón (Madrid); sus embajadores han reconocido que “se trata de una propuesta artística y de intercambio socio-cultural que refuerza los lazos históricos y contribuye al conocimiento de una subcultura tradicional nipona, desconocida incluso entre gran parte de la población japonesa.”

Actualmente “MATAGI” cuenta con una exposición itinerante patrocinada por B the Travel Brand, que tras su paso por Barcelona y Madrid viajará a Japón para ser acogida por la Embajada Española en Tokio en otoño de 2022.

Matagi

Japón, 2019

Los matagi son cazadores tradicionales que viven en pequeños pueblos y aldeas en los altiplanos del norte de Honshu, la isla principal de Japón. Desde sus orígenes, a mediados del siglo XVI, han sobrevivido gracias al autoconsumo y la venta de carne, pieles y otros productos derivados de la caza. Su principal presa es el oso negro japonés, una subespecie catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

No obstante, los matagi nunca afrontan la cacería como una actividad lúdica o deportiva. Únicamente capturan lo necesario para la venta regulada y el autoconsumo, o con la finalidad de proteger asentamientos rurales y agrícolas de los animales salvajes. Aunque han evolucionado en varios aspectos, aún conservan muchos ideales y creencias heredados de sus antepasados. Estas comunidades reconocen la naturaleza como una presencia consciente que los sustenta, pero que espera una conducta responsable a cambio. Los matagi creen que pueden cazar porque la diosa de la montaña (Yama-no-Kami) se lo permite, y por tanto, la caza se lleva a cabo con un sentido de máxima reverencia y respeto por el equilibrio natural. 

Cazadores en peligro de extinción

A raíz de los incidentes de Fukushima en 2011 el Estado prohibió a muchas comunidades matagi comercializar la carne de oso, mayoritariamente en las prefecturas de Gunma, Tochigi y la propia Fukushima, debido al alto riesgo de que ésta estuviera intoxicada por la radiación. Recientemente las autoridades niponas levantaron el veto, y los matagi han podido retomar la que ha sido su principal actividad económica durante siglos.

No obstante, en el contexto de un Japón altamente globalizado, industrializado y metropolizado en pleno siglo XXI, los matagi se enfrentan a una más que probable extinción de su herencia cultural. El envejecimiento global de la población japonesa, las limitaciones legales y normativas con respecto a la caza y el apego a unos valores que ya no germinan entre las generaciones más jóvenes –quienes migran masivamente del entorno rural a la urbe –, son algunos de los motivos que dejan a estos cazadores sin muchas esperanzas de preservar su legado. 

La tradición reza que la diosa de la montaña recela del resto de mujeres y por ello les veta el acceso a sus dominios. Sin embargo, la necesidad de un cambio social se ha impuesto a las convicciones religiosas y, frente al desinterés de los hombres jóvenes, han surgido recientemente los primeros casos de mujeres matagi, aceptadas e instruidas como cazadoras. Mujeres que –como sucede actualmente a escala mundial y en todos los estratos de la sociedad– reivindican una posición de igualdad en todos los campos.

National Geographic Explorers

Entre los años 2017 y 2019, uno de nuestros equipos viajó en dos ocasiones a las provincias de Akita y Yamagata, al norte de Honshū, la isla principal de Japón. Allí tuvieron el privilegio de ser los primeros documentalistas de fuera del país nipón en retratar la vida de los cazadores matagi, concretamente la de los grupos establecidos en Oguni y Animatagi.

Durante el primer viaje, nuestros documentalistas fueron testigos del inicio de un proceso de transformación en la comunidad a raíz de un cambio sin precedentes en sus códigos y tradiciones: la incorporación de la primera mujer cazadora después de cinco siglos de historia. En 2018, la Sociedad National Geographic nos concede una de sus prestigiosas becas de investigación y exploración para ampliar el proyecto, facilitándonos así el regreso en 2019 para poder profundizar en su historia y comprender mejor la evolución de la comunidad.

Regreso a Japón

El reportaje ha sido publicado en distintos medios nacionales e internacionales, entre los cuales destaca su aparición en la revista National Geographic —en sus ediciones de España y Portugal— en enero de 2021. La combinación de diseño, texto y fotografías le valió una nominación como "Best Edit", un reconocimiento que otorga la prestigiosa revista entre todas sus ediciones internacionales.

Entre los galardones obtenidos cabe destacar el Banff Mountain Photo Essay Award 2019 (Canadá) y el Premio de Periodismo y Comunicación 2021 otorgado por INJUVE (España).

El proyecto ha despertado un gran interés por parte de las embajadas de España (Tokio) y Japón (Madrid); sus embajadores han reconocido que “se trata de una propuesta artística y de intercambio socio-cultural que refuerza los lazos históricos y contribuye al conocimiento de una subcultura tradicional nipona, desconocida incluso entre gran parte de la población japonesa.”

Actualmente “MATAGI” cuenta con una exposición itinerante patrocinada por B the Travel Brand, que tras su paso por Barcelona y Madrid viajará a Japón para ser acogida por la Embajada Española en Tokio en otoño de 2022.

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Matagi Book

Este objeto sintetiza la historia de la comunidad matagi entre las cubiertas de un libro. El formato elegido ha sido el del leporello, y nuestros lectores encontarán dos cubiertas y tres formas distintas de leerlo.

Cuando abrimos el libro en acordeon en sentido de lectura occidental, la narrativa que encontramos se basa solo en imágenes. Si optamos por partir de la misma cubierta pero en sentido de lectura oriental, se nos revelará la leyenda original del pueblo matagi.

La segunda cubierta nos introduce una ficción histórica que narra la evolución de esta comunidad de cazadores tradicionales en Japón, empleando las memorias de la propia diosa de la montaña, Yama-no-Kami, como hilo conductor de la historia.

Diseño & Fotografías: Javier Corso
Texto: Alex Rodal & Javier Corso
Ilustraciones: Hiroko Ebihara
Año de publicación: 2021
Páginas: 82 pag.
Tamaño: 21 x 16 cm
Papel: Biotop 200 gr.

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